lunes, 21 de enero de 2013

La filosofía como imsomnio

    "El hombre vive habitualmente sumergido en su vida, náufrago en ella, arrastrado instante tras instante por el torrente turbulento de su destino, es decir, que vive en estado de sonambulismo sólo interrumpido por momentáneos relámpagos de lucidez en que descubre confusamente la extraña faz que tiene ese hecho de su vivir, como el rayo con su fulguración instantánea nos hace entrever, en un abrir y cerrar de ojos, los senos profundos de la nube negra que lo engendró. Tenía razón Calderón en un sentido aún más concreto y trivial de lo que él supuso: por lo pronto, la vida es sueño, porque es sueño toda realidad que no se captura a sí misma, que no toma plena posesión de sí misma, que se queda dentro de sí y no logra, a la vez, evadirse de sí misma y estar sobre sí.   Y no hay distinción entre el hombre inculto y el hombre de ciencia: también el físico es sonámbulo y lo es no sólo en su vida común sino que también al hacer su física, al crear su ciencia sonambuliza. La física es sueño, un sueño matemático. El único intento que el hombre puede hacer para despertar, para acordar y vivir con entera lucidez consiste precisamente en filosofar. De suerte que nuestra vida es, sin remedio, una de estas dos cosas: o sonambulismo o filosofía. Yo lo advierto lealmente antes de empezar: la filosofía no es sueño ―la filosofía es insomnio― es un infinito alerta, una voluntad de perpetuo mediodía y una exasperada vocación a la vigilia y a la lucidez."
J. Ortega y Gasset: La razón histórica
(Obras Completas, vol. XII, Alianza Editorial)

martes, 15 de enero de 2013

Bach, J S- Choral from Cantata 147

La metafísica como salvación

De Karl Jaspers leemos en "Esclarecimiento existencial" lo siguiente:
"El hombre, salido de la infancia, trabaja, pero el látigo y el pan lo movilizan; entregado a la libertad, es inerte y lascivo. Su ser-ahí es comer, aparearse, dormir, y, si  cuando éstos se dan en medida insuficiente, la miseria. Para otro trabajo que no sea mecánico, que pudiera aprender, no es capaz. A él lo dominan la costumbre, además aquello que en su círculo se conoce como opinión general, y una necesidad de valer, que busca reemplazo para su faltante conciencia de sí. En el azar de su querer y hacer se hace patente su incapacidad para el destino. Lo pasado se le escurre rápida e indiferentemente, su previsión se limita a lo más próximo y grosero. Él no toma conciencia de su vida, sino sólo de sus días. No hay una fe que lo espiritualice, nada es para él incondicionado, a no ser la voluntad ciega de ser-ahí y el impulso vacío a la felicidad. Su ser permanece él mismo, si acaso él trabaja en la máquina o participa en la actividad de la ciencia, si acaso él manda u obedece, si acaso inseguro no sabe cuánto tiempo más tiene para comer, o su vida parece asegurada. De un lado para otro movido por situaciones está él constantemente tan sólo en el impulso de estar cerca de sus congéneres. Faltándole una continuidad fundamentada en la comunidad y en la lealtad de hombre a hombre, permanece como el ser de un día, sin el camino de una vida a partir del peso del ser sustancial".
Pero, para Jaspers esta no es la situación definitiva del bípedo implume...felizmente. Hay una posibibilidad de la existencia para salir de ese condicionamiento ilimitado en un mundo de intereses contingentes, conveniencias circunstanciales, apetitos por el poder temporales y éxitos efímeros.
Esta tensión entre dos mundos: mundo y trascendencia, ser-ahí  y existencia está presente transversalmente a través de toda la obra Jasperiana. La situación original del hombre es de una total desorientación.  Allí se acerca a la metafísica.
La Metafísica  es algo que el hombre hace y ese hacer metafísico  consiste en que el hombre busca una orientación radical en su situación. Esto parece implicar que la situación del hombre es una radical desorientación, o lo que es lo mismo, que a la esencia del hombre, a su verdadero ser no pertenece como uno de los atributos constituyentes el estar orientado sino que, al revés, es propio de la esencia humana estar el hombre radicalmente desorientado. Dice Ortega y Gasset en la Lección II de ¿Qué es Filosofía?
Para Ortega, Metafísica  es que el hombre hace cuando busca una orientación radical a su incómoda situación. Esto pre-supone que la situación del hombre es des-orientación. Decir  “desorientación” es decir “sentirse perdido”.” El hombre se siente perdido, no  por ratos, no algunas veces sino siempre, o lo que es igual,  que el hombre consiste sustantivamente en sentirse perdido. ¡Sentirse perdido! ¿Han reparado ustedes bien en lo que esas palabras por si mismas significan, sin trascender de ellas para nada? Sentirse perdido implica, por lo pronto, sentirse: esto es, hallarse, encontrarse a sí mismo, pero a la par, ese sí mismo que encuentra el   hombre al sentirse, consiste precisamente en un puro estar perdido.”
Vivir es encontrarse irremediablemente náufrago entre las cosas y los casos. No hay más remedio que tratar de agarrarse a ellas. Pero ellas son resbalosas, fluidas, indecisas, fortuitas. Por eso que nuestra relación con las cosas sea constitutivamente inseguridad. La vida no nos es dada ya hecha, sino que cada cual tiene que hacérsela, y el espíritu del hombre no es ser primariamente mero espectador de su existencia, sino autor de ésta; tiene que irla decidiendo y  haciendo de instante en instante. Si las cosas que nos rodean –la circunstancia- se nos impusieran absolutamente en cada instante, serían ellas las que decidieran de nosotros. Pero ahí está: las cosas en la estancia que nos circunda se presentan respecto de nosotros con un carácter indeciso, vacilante, dudoso. La vida, entonces, es primariamente encontrarse uno sumergido entre las cosas, y mientras es sólo esto consiste en sentirse absolutamente perdido. La vida es perdimiento. Por lo mismo nos obliga, queramos o no, a un esfuerzo voluntarioso para orientarse en el caos, para salvarse de esa perdición.
Este esfuerzo es el conocimiento que arranca del caos un proyecto de orden, un cosmos.

viernes, 11 de enero de 2013

La Ultima Cancion - Agustin Barrios Mangore .

Analítica

"Me parece que en ética, al igual que en todas las demás ramas filosóficas, las dificultades y desacuerdos, de los que su historia está llena, se deben principalmente a una causa muy simple, a saber: al intento de responder a preguntas sin descubrir primero cuál es la pregunta que se quiere responder."
George Moore

La filosofía analítica aparece en la escena del pensamiento humano más o menos en el tiempo del existencialismo. Analizar algo en el lenguaje de la filosofía significa des-integrar las ideas, sacar de sus ejes arbolarios la caja lineal  de los conceptos y buscar los detalles mas simples para, al fin, develar su esqueleto estructural de su logicidad. Este movimiento del pensamiento aspiraba a la explicación del mundo en función de sus lógicas y  de los parámetros del lenguaje formal. Fueron pioneros del la filosofía analítica, que tiene como característica principal su riguroso enfoque lógico: Bertrand Russel, Gootlob Frege, Alfred Ayer y George E. Moore. Sin embargo, uno de los puntos débiles de esta implacable analítica fue dejar a la intemperie todo lo emocional, cardíaco, intangible y esencial humano, es decir, todo lo demás. La filosofía analítica se fue alejando como madero a la deriva de las costas estrictamente humanas. Terminó por ser una filosofía insular, intramuros universitarios; recluida a la Academia se convirtió en una parcela especializada, tremebunda e insondable que no cazaba en absoluto con la vida cuotidiana ni con la gente corriente.
En el campo del lenguaje, la filosofía analítica ha hecho grandes aportes. Revela y estudia importantes estructuras y propiedades de esta maravillosa capacidad del ser humano. Por otro lado, insiste porfiadamente que la noción de sentido emerge de esas  propiedades y estructuras, aunque no explica cómo. También aporta el análisis de las diferencias entre mente y cerebro, entre el cerebro humano y los computadores. La filosofía analítica permanece en los perímetros limítrofes de la comprensión humana, porque los demás filósofos están a la búsqueda siempre de conceptos erróneos de los hombres.
George Moore compañero de Russell en el Trinity College de Cambridge, por ejemplo; afirma que la bondad no puede definirse pero se comprende intuitivamente. Los actos pueden ser buenos o malos, pese a que la bondad no puede definirse analíticamente. El error, explica, esta en tratar de identificar el bien con cualquier objeto o propiedad que exista en estado natural, o cuando intentamos medirlo de ese modo. La bondad es inexplicable. Russell, otro gran filósofo analítico dijo que “la filosofía es un intento inusualmente ingenioso de pensar engañosamente”.

jueves, 3 de enero de 2013

Tonada por despedida . Sánchez

Honor a las Jantipas

Cuenta la historia que la mujer de Sócrates era una mujer de armas tomar. Que tenía un carácter áspero, puntilloso y quisquilloso y, más encima, la naturaleza no había sido benevolente con ella. Se llamaba Xantipa o Jantipa. Se las ingeniaba, día y noche, para hacer rabietas frente al divino Sócrates. Ocasión que tenía la usaba para fastidiar a su marido. Dicen que una vez Alcibíades –hombre público, discípulo y amigo de Sócrates-, admirado por las violencias impertinentes de la mujer de su maestro, preguntó a Sócrates que porqué no había expulsado de su casa a mujer de tan pésimo carácter. Sócrates le dijo calmadamente: “Soportando estos arrebatos en mi hogar, me ejercito, y me acostumbro para sobrellevar sin trabajo la impaciencias y las injurias de otros fuera de mi casa”. Hay que decir, en honor a la verdad, que Xantipa permaneció fiel a su lado hasta que en la prisión le fue dado beber la cicuta.
En Platón (Fedón, o de la inmortalidad del alma), es Critón el amigo generoso que retira a Jantipa (esposa de Sócrates) cuando con sus gritos perturbaba la serenidad de su esposo en el momento de la muerte:

"(...) y a Jantipa, a quien conoces, sentada cerca de él teniendo en brazos a uno de sus hijos. Apenas nos vio, prorrumpió en lamentos y a gritar, como suelen las mujeres en ocasiones semejantes.(...) Que la lleven a su casa. Inmediatamente entraron los esclavos de Critón y a la fuerza se llevaron a Jantipa que lanzaba desgarradores gritos y se golpeaba furiosamente el rostro".
Antiguamente se pensaba de otro modo. Hurgando en antiguas literaturas nos encontramos con textos de M. Varrón ,”De los deberes del marido”, en los que se lee: “Necesario es corregir los defectos de la esposa o soportarlos; corrigiéndolos, nos proporcionamos compañera mas agradable, soportándolos, nos hacemos nosotros mismos mejores”. Catón, el censor romano, decía en: “Sobre las dotes”. “A menos de divorcio el marido es juez de su mujer en vez de censor. Sobre ella tiene imperio absoluto. Si ha hecho algo deshonesto o vergonzoso, si ha bebido vino, si ha faltado a la fe conyugal, él la condena y la castiga”. Catón nos dice en este mismo párrafo que el “marido podía matar a su mujer sorprendida en adulterio, ella no se atrevería a tocarte con el dedo, así es la ley”.
Sócrates, sin embargo, soportó el carácter iracundo de Xantipa. El filosofar no era para Sócrates solamente pensamiento, sino también ascesis; es decir praxis para lograr virtudes. Entre los trabajos que se imponía con frecuencia para dominar “los llamados oscuros del cuerpo” estaba el permanecer de pié, en la misma actitud durante días sin hacer el menor movimiento, sin mover los párpados, con la cabeza y los ojos fijos en algún punto invisible del espacio, entregada el alma a profundas meditaciones, aislada del cuerpo por la abstracción mística (estas prácticas –de cariz oriental- de los filósofos antiguos se perdieron definitivamente).
La salud de Sócrates era inquebrantable; se dice que al principio de la guerra del Peloponeso, un espantoso contagió invadió Atenas, casi despoblándolo. Sócrates permaneció saludable y vital. El mantenerse alejado de las voluptuosidades y la influencia de una vida sana y pura le preservaron del mal que a la mayoría invadía.
Sócrates fue la filosofía hecha carne y figura; no filosofó con el seco entendimiento, sino con todo su ser; carne, sangre y espíritu. En su ser total sentimos, vivencial y concretamente, lo que es la Verdad y lo que es el Valor. “Su filosofía fue una filosofía existencial”, dice Sheler.
Para Sócrates “el inteligente es sabio; el sabio es bueno”. ¿Hay en Sócrates un germen de utilitarismo?. Puede ser. Cuando el joven Sócrates  fue aprendiz oyente del viejo Protágoras sostuvo la teoría del utilitarismo contra la moralidad popular de los llamados “sofistas”. La sofística, según Platón es simple arte retórica y erística (que abusa del procedimiento dialéctico hasta el punto de convertirlo en vana disputa), retruécanos de palabras y fantasmagorías verbales.
Pero el “alma se hace buena” a costa de vencer obstáculos. Así se tonifica y fortalece la bronca voluntad. La intemperancia de Xantipa, contribuyó al cabo, que Sócrates fuese Sócrates; el Divino Sócrates, el dios de los filósofos.