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domingo, 18 de enero de 2015

las palabras solo dicen

Hay palabras que son equívocas cuando con ellas denominamos cosas que tienen poco que ver entre sí, esencialmente, en que nada importante en todas ellas sea equivalente. Así, la voz “león”, usada para nombrar al ilustre y feroz felino sea a la vez para designar los Papas romanos y una ciudad española. Alguna contingencia azarosa ha hecho que a una palabreja se le cuelguen diversas y heterogéneas significaciones, las cuales apuntan y nominan objetos substancialmente distintos. Los gramáticos - casta que sería sin disputa la más mísera, afligida, y dejada de la mano de los dioses si yo no acudiese a mitigar las desdichas de tan sórdida profesión con la ayuda de una dulce locura. No sólo han caído sobre ellos las cinco furias, es decir, las cinco ásperas calamidades de que habla el epigrama griego, sino mil, pues siempre se les ve famélicos y harapientos en sus escuelas, o pensaderos o, mejor dicho aún, obradores, y rodeados de verdugos en figura de un montón de chicos que les hacen envejecer antes de tiempo a fuerza de cansancio y que les aturden con sus gritos, amén de los hedores que exhalan; pero a pesar de esto, gracias a mí, se estiman por los primeros entre los hombres…al decir de Erasmo en Elogio de la locura- y lógicos hablan entonces de “polisemia”; el vocablo posee que múltiple significación. 
Hoy día abundan las palabras que por decir una cosa dicen otra. El vocabulario se ha relativizado. Se habla con una inmanente caprichosidad de cualquier cosa de cualquier manera. En el vago sentido de los decires, la pluralidad de términos está plagado de lugares comunes y de vocablos tergivesados. Cuesta acomodar la capacidad de entendimiento a la realidad objetiva y se vive rodeado de la inaudita fantasía verbal del prójimo. Un frondoso renacimiento del yo romántico nos rodea y descubre en toda su vasta extensión el mundo interno ajeno, el me ipsum, la íntima conciencia, los secretos interiores, lo subjetivo…vapores de cerebros circunvalados de espejismos imaginarios. La vida parece una novela de aventuras. Realidades como Justicia y Verdad; o como esa muralla de ladrillos que veo a través de mi ventana ya no son tal, sino “interpretaciones” de este nuevo mundo aparte e ilusorio. Rodeados de aspas giratorias de molinos quijotescos nos cuesta ver la estricta realidad. La realidad se ha transformado en un ornamento inesencial y la tragicómica alma personal de la gente con su lirismo polisémico se ha apoderado de casi todo con su susbtancia voluble y tornadiza.

“La realidad es de tan feroz genio que no tolera el ideal ni aun cuando es ella misma la idealizada.” Dice Ortega. Es tiempo de enterrar la poesía en honor a la verosimilitud y al determinismo. La fantasía produce inconexión.
La inconexión es aniquilamiento.

Produce odio que fabrica inconexión, que aísla y desvincula, atomiza el mundo, y desintegra la individualidad.

jueves, 13 de octubre de 2011

Dime lo que escribes y ...

Dime lo que prefieres y te diré quién eres. Toda predilección es auténtica confesión, un mostrarse semidesnudo ante los demás. Una suerte de strip tease psicológico. Parafraseando a Ortega y Gasset; en la elección de las palabras mostramos al mundo nuestro más auténtico Ser, lo que realmente somos.
Escribir es exponerse, mostrarse a los demás. Es salir del cascarón de la intimidad y publicitar el alma.  Es hacer público lo privado. El escritor vive a la intemperie. El escribir, el narrar es un método para acceder a la realidad de las cosas, sin cosméticos adjetivos ni adobamientos cualitativos.
A diferencia de la intimidad, que es genuina e incapaz de ficción o dramatismo; el mundo exterior, público, el fuera, es el mundo de la representación, de la soberanía pública compartida y limitada, el mundo de la participación, donde la propia vida se entrelaza y completa con la vida de los demás. Escribir tiene siempre ingredientes de teatralidad porque se desarrolla de cara al público y se expresa, sea de una manera metafórica o explícita, pero siempre es referencia a un mundo interior que se hace exterior.

Esas técnicas periodísticas: quién lo ha hecho (sujeto) qué ha sucedido (hecho), Cuándo (tiempo), dónde (lugar), por qué (causa), cómo (modo), o la famosa “pirámide invertida” son para periodistas -que escriben con tinta de linotipias- y son “profesionales” de la redacción, y escriben sobre lo inmediato y contingente. Los periodistas están haciendo de los blogs su sala de exposiciones. Y la palabra escrita se hace amarilla e intrascendente. Ningún lector avisado de “El hocicón” cree un rasgo de ingenio a un titular falso en primera plana como "El gobierno dará marcha atrás con el plan de seguridad" o verá una simpática broma en el noticiero del Canal 69 de ayer: "Al alza del dólar. Poco, pero preocupa", con el subtítulo aclaratorio: "La divisa estadounidense aumentó dos centavos". Hace poco leíamos el anuncio de la aparición del pájaro Uyuyuy, que con toda “seriedad” aparecía en un blog periodístico.
El escritor , el autentico escritor, escribe con su sangre.
Niezstche dice "De todo lo que se escribe, sólo me gusta lo que un hombre escribe con su propia sangre. Escribe tú con sangre, y comprenderás que la sangre es espíritu".